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La inteligencia emocional es tan o más importante que nuestro coeficiente intelectual.

El renomado Dr. Howard Gardner, creador de la teoría de las inteligencias múltiples, está totalmente en contra de pasar el test del QI a un niño o niña que tiene sus propios hobbies y no presenta ninguna dificultad a nivel relacional o personal. Pues contrariamente a lo que piensa mucha gente, el test que existe hasta el momento para calcular el QI, no tiene en cuenta las múltiples inteligencias de la teoría de Gardner. El test del QI está dieseñado para calcular las inteligencia lingüística y la lógico matemática, que son las que más se valoran en nuestra sociedad.

Por consiguiente, siendo esto así, se trata de un test que no ofrece los resultados que necesitaríamos para poder utilizarlo como «guía». Pues no nos enseña si un niño oniña tiene un potencial musical, o corporal (entre otros).

Para realmente evaluar el potencial de nuestros hijos, debemos CREAR espacios adaptados que les permitan expresar sus diferentes potenciales. Por ejemplo:

  • Para evaluar la inteligencia espacial de nuestros hijos: podemos crear un espacio en donde estos tengan que montar y desmontar objetos conocidos.
  • Para la Inteligencia musical: Presentarles una amplia variedad de instrumentos y prestar atención a cómo los manipulan y ver si son capaces de crear o reproducir melodías que hayan escuchado.
  • La Inteligencia lingüística puede evaluarse: Observando la capacidad de nuestros hijos para aprender vocabulario nuevo o aprender un idioma extranjero.
  • La Inteligencia corporal : Haciéndoles practicar diferentes actividades físicas (gimnasia, fútbol, tenis, etc.)
  • Para la Inteligencia naturalista: podemos pedirles que nos identifiquen o enumeren diferentes elementos de las plantas, animales o personas de su entorno, ya sea a simple vista o con una lupa.
  • La Inteligencia lógico-matemática:  Se puede observar jugando a juegos como el ajedrez o resolviendo laberintos.
  • Para la evaluación de la Inteligencia interpersonal e intrapersonal: Podemos proponerles una actividad en equipo, donde tengan que relacionarse entre ellos, tomar la iniciativa y consensuar decisiones de forma conjunta.
  • Y finalmente, para evaluar la Inteligencia emocional: podemos observar como reaccionan ante una situación desagradable o desmotivante, pero necesaria para lograr un determinado objetivo.

Las dinámicas de grupo, por ejemplo, ayudan a identificar a niños con capacidades de liderazgo, de escucha, de conciliación o de empatía, así como las capacidades individuales para superar la presión y /o el fracaso. Cosa que el test de QI, que se realiza en solitario, no permite.

Y la realidad es que, por mucho que esta sociedad con su sistema de educación sesgado y selectivo nos haya hecho pensar que muchos de nosotros no valemos para «nada», esto no es así. Es probable que en muchos de nosotros no predominen la inteligencia lingüística ni la lógico-matemática, pero eso no descarta que podamos ser brillantes en danza, composición musical o psicología interpersonal.

Todos nacemos con unas inteligencias más o menos desarrolladas. Como padres podemos decidir centrarnos en potenciar las más fuertes o compensar el desarrollo de las más débiles; no hay fórmula correcta o incorrecta. Lo importante es ofrecer a nuestros hijos un amplio abanico de actividades que les ayude a compensar o potenciar cualquier tipo de inteligencia. Pues lo importante al fin y al cabo, es enseñar a nuestros hijos a ser: independientes, respetuosos, autosuficientes y equilibrados emocionalmente. Y para ello es importante que sean ELLOS quienes decidan en qué quieren ser buenos y qué aspectos de ellos mismos quieren mejorar.

Fuentes: Howard Gardner (Teoría de las inteligencias múltiples)