No hay tres sin dos

¿SÓLO SOMOS «LOS PADRES DE»?

El título de mi artículo dice bien lo que pretendo recordar aquí: una família (ya sea de tres, de cuatro, de cinco o de seis) tiene dificultades para persistir en el tiempo si no existe una buena relación de pareja de base que la sustente.

En la gran mayoría de los casos, decidimos formar una familia, y ello significa que existe una pareja inicial que ha evaluado su relación y ha decidido, de forma conjunta, ampliar «la familia». Porque señores, eso es lo que somos antes de ser padres: el núcleo de una família. No hacen falta niños para ser una família. Ya somos un «nosotros» antes de ser padres de alguien, y ese «nosotros» debe seguir existiendo después de la llegada de los hijos.

La llegada del primer hijo y de cada uno de los que le seguirán, es cierto que recoloca a todos los miembros de la familia: pasamos de ser hijos a ser padres y nuestros padres de ser padres a ser abuelos; con el segundo el primero pasa a ser hermano mayor, etc. Esto requiere de un cierto tiempo de adaptación, y tiene sus dificultades. Pero dentro de la pareja, hemos de seguir siendo «el compañero/a» de nuestra pareja. Pues además de ser los «padres de», nuestro primer rol en esa unidad familiar fué y debe seguir siendo siempre, ser parte de ese núcleo inicial familiar.

De este modo, cuidando y respetando el espacio que merece nuestra relación de pareja, el resto de «reajustes familiares» se hacen más llevaderos. Pues la maternidad y paternidad son muy invasivas, y si no cuidamos un poco de nuestra pareja, es fácil que nuestra relación de pareja quede olvidada debajo de una montaña de pañales, hormonas y ojeras de noches sin dormir. Y si se acaba la pareja, se acaba la família. (no voy a entrar en detalles de familias recompuestas, etc. que no es el objetivo de este artículo).

Por ese motivo, como psicóloga y terapeuta familiar me atrevo a recomendar una serie de ejercicios para esos nuevos padres que, como muchos, pueden sentirse desbordados al principio o en cualquier momento de la vida familiar:

  1. En momentos de «crisis», cuando el cansancio desborda la paciencia y los llantos no dejan lugar a la comunicación, recurrid a los recuerdos. «Si estáis en aquella situación, es porque algo os hizo decidir que podíais con ello». Todo aquello bello e interesante que veíais en vuestra pareja y que tal vez hoy os es más difícil de apreciar, está ahí; tened paciencia y fe en que volverá a salir.
  2. Intentad, siempre que sea posible, dedicar al menos unas horas a la semana (si no es posible, al menos intentad que sea una vez al mes) para compartir tiempo con vuestra pareja SIN HIJOS. La família de origen o una baby sitter puede ocuparse de vuestros hijos por unas horas. Y por muy mal que penséis que lo van a hacer, siempre será mejor para ellos. Pues un espacio para vuestra pareja os renovará a ambos las energías y con ello os permitirá ser mejores padres para vuestros hijos.
  3. Finalmente, como la pareja está compuesta de dos individuos, y al igual que para que la família funcione, es importante que el núcleo familiar funcione; para que este núcleo esté bien, deben estar primero bien sus componentes individuales. Por consiguiente, tal y como indico en mi artículo titulado «toda una vida juntos da para momentos sin tu pareja», tomaros momentos para vosotros mismos también. Parece difícil, incluso imposible en según que edades (recién nacidos por ejemplo). Pero es importante hacer un esfuerzo para conseguirlo.

El objetivo final de todos nuestros actos es «ser el mejor ejemplo que podemos llegar a ser para nuestros hijos». Por lo que está en nuestras manos enseñarles a valorar, cuidar y respetar a nuestra pareja y a nosotros mismos.