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Psicólogos y psiquiatras «Los médicos de los locos»

Esta respuesta es la que, muy a mi pesar, me responde aún mucha gente cuando les pregunto si saben qué hace un psicólogo o un psiquiatra. Lo cuál únicamente me demuestra que todavía queda mucho camino por recorrer hasta que psicólogos y psiquiatras podamos alcanzar nuestro pico de eficiencia terapéutica. Pues aunque cada día son más los pacientes que acuden a la consulta de un psicólogo, aún son pocos los que hablan de ello «abiertamente».

Somos muchos los que tratamos de desmitificar las funciones de psicólogos y psiquiatras, entre ellos mis compañeros, Júlia Pascual y Adrian Triglia (nombrados como fuentes de inspiración para este artículo). Sin embargo, es una realidad que ambas profesiones siguen tratando con pacientes afectados de «psicopatologías graves». Y estos pacientes son los únicos que hemos tratado desde el inicio de los tiempos de ambas profesiones, y esto está siendo difícil de erradicar.

No obstante, la mayoría de psicólogos y psiquiatras de orientaciones teóricas muy diferentes y con carreras profesionales variopintas, tenemos hoy en día una cosa clara: psiquiatras y psicólogos no somos enemigos, sino profesionales complementarios.

Los psiquiatras son médicos, y como tal, se centran en los aspectos fisiológicos y químicos del cuerpo humano. Es, desde mi punto de vista, el profesional mejor cualificado para prescribir cualquier tipo de medicación necesaria para reestablecer o mejorar el equilibrio mental de una persona, (fisiológicamente hablando).

Los psicólogos no somos médicos, y por lo tanto no podemos prescribir medicación. Por ello, si hay alguna afectación biológica en nuestros pacientes, nos interesa que éstos sean seguidos por un psiquiatra. Pues sólo una vez reestablecido el equilibrio biológico del paciente vamos a poder trabajar con él los aspectos psicólogicos de su patología.

Ahora bien, los psicólogos no tratamos unicamente con pacientes afectados biológicamente. Y además, la afectación biológica no debe ser a nivel cerebral necesariamente. Por ejemplo, los psicólogos tratamos a pacientes que padecen de disfunción eréctil causada por problemas de tipo biológico no cerebral. Y también tratamos a pacientes que simplemente necesitan de un espacio neutro en el que poder expresarse libremente y tratar aspectos «de la vida diaria» (sin trastorno (propiamente dicho) asociado).

Por lo que el trabajo de un psicólogo va mucho más allá del tratamiento de patologías. Un tratamiento psicológico no requiere necesariamente de medicamentos para ser efectivo. Sin embargo debe partir SIEMPRE de la voluntad del paciente de modificar «aquello» que está teniendo un efecto negativo en su vida.

«Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: LA VOLUNTAD (Albert Einstein)

En conclusión, y para volver al inicio del este artículo; para poder eliminar esta etiqueta que tenemos psicólogos y psiquiatras de «los médicos de los locos» igual deberiamos empezar a cambiar el concepto de que visitamos «pacientes» (que padecen «algo»). Igual si conseguimos proyectar la idea de que visitamos «a personas que quieren cambiar su condición actual por otra en la que se sientan mejor», será más fácil que estas personas puedan hablar de ello. Pues querer cambiar algo que nos hace sentir mal o impide llegar a ser o hacer algo, me parece de todo menos una cosa «de locos».

Fuentes: Júlia pascual (diferencias entre psicólogos y psiquiatras), Adrian Triglia (https://psicologiaymente.net/psicologia/diferencias-psicologo-psiquiatra)