SOBREPESO – ANOREXIA EMOCIONAL

ES TAN IMPORTANTE LA DIETA ALIMENTÍCIA COMO LA DIETA ORAL

Es cierto que el sobrepeso interesa y preocupa especialmente a la sociedad de hoy en día. Y remarco bien esto último, ya que en el pasado el sobrepeso tenía una connotación muy diferente. No obstante, a pesar de lo que muchos crean, este sobrepeso no se debe exclusivamente a un exceso o mala alimentación. Muchos transtornos alimenticios que resultan en obesidad comienzan en famílias con dietas muy estrictas, y sobre todo: con frases muy controladoras y negativas sobre la alimentación.

Es importante cuidar de la salud de nuestros hijos  y procurarles una dieta lo más equilibrada posible, combinada con un adecuado nivel de ejercicio diario. Pero sobre todo es importante acompañar la dieta alimentícia de palabras bonitas.

Hoy en día parece que hemos olvidado la base del ser humano: cada ser es diferente, y es eso que nos hace únicos y preciados para la evolución de esta tierra. Sin embargo pareciera como si hoy en día todos tuvieramos que ser iguales: comer lo mismo, vestirnos con la misma ropa, llamar desde el mismo tipo de teléfono móbil y a ser posible vivir en una casa como la del vecino. También tener un cuerpo que asimila las calorías de forma idéntica, pues sólo una silueta «X» parece tener el «permiso acordado» para llevar minifaldas o una camiseta ajustada a la barriga. Después está el otro extremo: SER DESTACADAMENTE DIFERENTE (que también afecta a algunos de los afectados de la obesidad que nos ocupa, pero no son la mayoría).

Educar la saciedad

Como bien indica el título de mi artículo, el sobrepeso infantil se ha convertido en un problema de nuestra sociedad para el que los remedios que se están poniendo, desde mi punto de vista: SON INSUFICIENTES.

En una sociedad en la que los estímulos alimentícios están en todas las esquinas (literalmente: en la parada del bus, en la pancarta del Mc donalds, en el anuncio de la televisión, etc.) es difícil enseñar a nuestros hijos la sensación de hambre. Pues por suerte es algo que nunca han vivido, ni tendrán que vivir jamás. No obstante, esa señal fisiológica es importante de aprender y requiere de tiempo.

Desde que nuestro estómago está lleno, nuestro cerebro tarda alrededor de 15 minutos a enviarnos la señal de saciedad, lo cual da lugar a que comamos en exceso si continuaos ingiriendo alimentos más allá de lo que nos toca en ese momento. Esto es algo que no se enseña en muchas casas, y para lo cual además, los estímulos olfativos y visuales no ayudan.

No obstante, más allá de todod esto (que se puede aprender y mejorar), un aspecto fundamental del que nos olvidamos muchas veces y que afecta al desarrollo fisiológico de nuestros hijos, son NUESTRAS PALABRAS.

Contínuamente oigo a mamás en el parque comentando la barriguita de su hija de tres años, o los cachetes que no ha perdido su hijo de dos, del «culo» que se le está poniendo a su hija de doce, etc. Pocas veces las escucho charlando de lo ágiles que son, de lo rápido que aprender idiomas, de lo amables que son con las personas mayores, o de lo que disfrutan pasando tiempo con ellos. Pareciera como si nuestro envoltorio valiera más que «el caramelo» que somos por dentro.

La dieta oral es tan o más importante que la dieta alimentícia

Remarco la importancia de cuidar la alimentación de los niños como obligación dirigida a cuidar de su salud. No obstante, la salud física y la psicológica están mucho más ligadas de lo que muchas personas se piensan. Tan importante es cuidar una dieta alimentícia variada como una dieta oral variada. Podemos hablar del físico con nuestros hijos, SI CLARO. Pero no convertirlo en el centro de nuestras conversaciones, ya que nuestros hijos, al igual que nosotros, son mucho más que sus cuerpos. Y es nuestra responsabilidad enseñarles eso.

Por lo tanto, si algo os puedo recomendar es que procuréis cuidar los tres aspectos resaltados en negrita:

  • Limitar al máximo la exposición de vuestros hijos a estímulos auditivos, olfativos y visuales relacionados con alimentos en horarios inapropiados (TV, pasear por delante de panaderías, restaurantes, fast-food…)
  • Enseñarles a reconocer la señal de saciedad que les envía su cerebro tras haber ingerido la cantidad de alimentos necesaria. (todo requiere de su debido tiempo)
  • Alimentar vuestra relación de conversaciones OTRAS que el peso, la apariencia física y la comida.

No es imprescindible tener un cuerpo de modelo para ser felíz, de hecho, contrariamente a lo que nos venden muchas revistas con efectos del fotoshop, pocas son las modelos que se describen como «persona felíz». Por el contrario acostumbran a llevar unas vidas muy estresantes y unas dietas muy estrictas.

Recordemos que la comida forma parte de uno de los placeres de esta vida. Es una lástima tener que privarse de ella. Por ello es importante aprender a disfrutarla en su justa medida, y recordar que en la vida somos mucho más de lo que comemos.

Lo prohibido se convierte en tentación, así que prohibiendo tampoco conseguiremos mucho. El truco reside en educar al cuerpo y a la mente, pero sobretodo, a restarle importancia a nuestra apariencia física y sumarsela a nuestra belleza interior. En ella sí podemos trabajar, y es la que desde el momento en el que nacemos, nos hace ser un ser especial.